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¿informaciones o especulaciones?

diciembre 18, 2007

Me cansan los malos usos de las fórmulas condicionales. Bastante poca credibilidad tiene ya en el santo oficio como para jugarnos las informaciones a las cartas del “puede ser”. Las expresiones como “al parecer”, “habría”, “podría” o “probablemente” transmiten inseguridad, rumorología, improvisación, falta de certeza, y no hacen ningún bien al periodista que las usa para limpiar su conciencia de tinta chusca. El lector no es bobito y sabe que algo que puede ser también puede no ser.

De las socorridas fórmulas “hermetismo en torno a…” o “escasa información sobre…” mejor ni hablamos.

Un ejemplo del asequible camino que existe entre la posibilidad y la certeza (de Grijelmo).

“Cuba podría acoger al comando que asaltó la Embajada de Japón”

“Castro ofrece asilo al comando que asaltó la Embajada de Japón”

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Cuento real

noviembre 1, 2007

El honorable anciano fijó la vista arriba, al final de la escalerilla casi vertical, se agarró al pasamanos metálico y escaló al puente de mando con cierta cojera y rostro tristecansado. En la megafonía del buque de asalto de la Armada sonó una voz femenina y firme, quizá emigrada de Venezuela: “¡Atenciónn! Su majestad el Rey, en el puente de mando”. Trece saludos a soldados engalonados eran muchos con el dolor de cabeza que llevaba, como si hubiera dormido con el craneal puesto, después de toda la mañana supervisando maniobras en Tarifalia, un campo de adiestramiento paradisiaco donde hasta los tanques querían tomar el sol.

Desde una esquina de la sala técnica le observaba un cazador de humo como otro cualquiera, abrumado por un despliegue de formalidad para el que un periodista, desde luego, no está preparado. El joven no tenía el advenimiento de la XVIII República ni entre sus doscientas prioridades en la vida, pero la pantomima de la escena le hacía gracia. “Necesitamos un representante para este país. Simpático, bienhechor y preparado”, susurró uno de sus dos compañeros. Él asintió sin dejar de observar al ilustre señor, ahora con el móvil entre las manos, mandando un eseemeese, y contestó indiferente: “Pues que pongan a Cobi”. Los plumillas se descojonaron ante el nerviosismo del oficial que guiaba su visita.

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