Posts Tagged ‘periodismo’

Dígame, qué verdad le apetece leer hoy

febrero 22, 2008

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Obviamente tendencioso

enero 29, 2008

Público, el esperado periódico moderno y de izquierdas, ha degenerado en una pataleta antipepera que me aburre por obvia, o en una suerte de hoja parroquial cargada de contenidos moralizantes que ensombrecen cuidadas ediciones y excelentes temas.

En Público, aun con menos pudor que en los otros, los buenos son los buenos

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… y los malos son los malos

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Recuerdo que en la facultad nos decían que la objetividad de los medios de comunicación es inalcanzable y que la virtud está precisamente en hacer todo lo posible para alcanzarla. ¡Quía!

El verbo preciso

enero 23, 2008

Hay una lista muy útil de verbos capaces de sustituir a los inertes “afirmar” y “decir” para conseguir mayor precisión al redactar un texto periodístico, que muchas veces consiste en contar lo no mucho que cuentan políticos, expertos, inventores, titiriteros, testigos de sucesos y otras fuentes variadas.

Es de Grijelmo, que nos anima a los plumillas a “relacionar el verbo con el que expresamos una verbalización y el contenido de ésta”. Precisar, matizar, explicar, sentenciar, narrar, describir, expresar, susurrar, articular, pronunciar, declarar, describir, informar, alegar, formular, observar, reseñar, opinar, revelar, transmitir, argumentar, definir, sugerir, repetir, arengar, asentir, responder, disentir, murmurar, detallar, enunciar, citar, pormenorizar, exponer, atestiguar, especificar, corroborar, glosar, insistir, proclamar, espetar, argumentar, argüir, apostillar, rebatir, negar, mantener, criticar, exclamar, protestar, cotillear, farfullar, rezongar (gruñir, refunfuñar a lo que se manda, ejecutándolo de mala gana), bisbisear (musitar), proferir, interrumpir, cuchichear, balbucear, objetar, augurar, pronosticar, presagiar…

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Por cierto, el blog de Arcadi Espada me tiene entusiasmado. Hoy se despacha con las fotos de la familia real. Un buenazo: lo peor que pueden decir del periódico

Me pone

enero 17, 2008

Arcadi Espada, columnista de El Mundo y pionero en esto de escribir periódicamente en internet lo que te inspire la punta del pimiento, nos cuenta con maestría en su nuevo blog las más íntimas intimidades del periódico en el que trabaja. Desde como Pedro J. dicta por teléfono el editorial sobre el asunto peperiano con Gallardón, a las claves de la entrevista entre el director y ZP, pasando por usos del lenguaje y la fotografía, y las formas de enfrentarse a una noticia o el por qué se hacen las cosas informativas de tal o cual manera. Es genial, para aquellos a los que os guste este trabajo tan bien remunerado, claro.

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“De los peligros de la equiparación se aprovecha sagazmente el presidente Zapatero. En especial en el fragmento sobre el 11-M, muy bien articulado por su parte, donde le sugiere al Director que, al igual que él ha hecho autocrítica con sus pronósticos sobre el fin de la violencia y la llegada del AVE a Barcelona, el periódico la haga con sus informaciones a propósito del 11-M. El Director acepta que no es infalible (¡para seguir a la altura de Zapatero, sin duda!) y añade algo sobre las prisas: “Los periódicos tomamos decisiones de forma inmediata y eso aumenta nuestra capacidad de equivocarnos”.Desde luego, con cinco minutos de más cualquier periodista es un genio. Pero el oficio consiste en no tenerlos. Como el cirujano que se justificara: “Es que yo tengo la vida de los hombres en mis manos, y es pesadísimo”. El mérito del Director está en la cantidad, muy notable, de ocasiones en que logra que el presidente del Gobierno responda con otra cosa. Esa suerte de hermosos anacolutos morales del adónde vas, manzanas traigo. […]”

Nuevos récord y redundancia en abundancia

enero 3, 2008

Hoy es día de paro en Hispania, no de paro, de los datos del paro, del desempleo. Como las cifras siempre aumentan, sobre todo en Cádiz (provincia de África), suelen servir de ingrediente rico rico para las más variadas crónicas locales, coronadas con titulares efectistas con los que los redactores intentamos llamar la atención del lector; vamos, aquello de aplazar al menos unos segundos el bocado a la tostada.

Yo me la juego con una pieza muy socorrida por la que no me van a dar el Pulitzer que dice: “La construcción hunde a Cádiz más allá de los 108.000 parados”. El gran padre Martín me manda desde Sevilla un “Andalucía encadena la séptima subida consecutiva de paro”, al que yo le quitaría el “consecutiva”, porque si los meses se encadenan se supone que son seguidos (imagínate cómo es una cadena), ¿no?

Bueno, el caso que es que revisando agencias y periódicos por internet me he encontrado otra vez una multitud de “nuevos récord” del paro. Y no puedo con esta redundancia. Un récord siempre es nuevo, es un “resultado máximo” (RAE) que supera al anterior y, por lo tanto, ¡ya implica novedad!

[actualización] ¡Ay, queridiños! Un minuto después de publicar este mensaje he revisado la primera de mi periódico para mañana y… ¿alguien adivina cómo abrimos? tic, tac, tic, tac… ¿alguien piensa que voy a decir algo? tic, tac, tic, tac…

Podéis jugar en Redundancia en abundancia, o cómo rebuznamos como burros cuando enfatizamos con énfasis con innecesarios pleonasmos.

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navidá navidá durce navidá

diciembre 21, 2007

Genial reportaje en El País. Firma Elsa Granda. Algunas veces uno se topa con situaciones y personajes que sobre los que merece la pena escribir.

Arsenio el reincidente

Un conductor confiesa en un control de alcoholemia que conduce “con cinco cubatas 300 de los 365 días del año”

En la autovía de acceso a Madrid A-1 los coches discurren despacio por el embudo de conos controlado por más de una decena de agentes bajo el mando de la capitán Laura. Aleatoriamente, van desviando vehículos para que los conductores se sometan a la prueba de alcoholemia. Los etilómetros portátiles hacen la primera criba. Los automovilistas que sobrepasan el límite permitido, 0,25 miligramos de alcohol por litro de aire espirado, tendrán que someterse a otra prueba con un sistema de precisión.

Son las tres de la madrugada del sábado. Le toca el turno a un potente coche alemán conducido por un hombre de unos 50 años. Antes de llegar a su altura, los guardias ya saben que ha ingerido tanto alcohol que superará los 0,60 miligramos, la línea que separa la infracción administrativa y el delito, según la última reforma del Código Penal. “Pare el motor y saque la llave”, le espeta un agente, tras ver que el resultado ha sido 0,78 miligramos.

Basta un poco de conversación para que Arsenio, un gallego residente en Madrid, se destape como temerario y reincidente. Un calco perfecto del perfil de conductor al que a nadie le gustaría encontrarse en la carretera. “No pasa nada”, comenta mientras se tambalea un poco, “hace dos años tuve un accidente en Algete con 0,70 de alcohol; el coche, siniestro total; pero gané el juicio”. Y confiesa: “De 365 días del año, 300 conduzco en este estado”. Hoy se ha tomado cinco copas de ron con coca-cola, pero mientras espera la segunda prueba arguye, eufórico: “De aquí hoy salgo indemne”. Pero el etilómetro le devuelve una mala noticia: 0,70 miligramos. La cosa se pone fea y comienza a protestar, aunque sin perder la educación: “No sé a quién paráis, primero hay que meter en la cárcel a los que roban y matan. Yo no me considero un conductor peligroso”.

Cuando los agentes comienzan a redactar el atestado, Arsenio se viene abajo, les comenta algo de un agente amigo, que nadie conoce. Le leen sus derechos y le comunican que está detenido. Pasan las horas y al filo de las cinco de la madrugada Arsenio sigue sin bajar de 0,64. “Estoy de maravilla, eh, ahora mismo cojo el coche y llego a Alemania”, espeta a un guardia que le recuerda que el vehículo está inmovilizado y que en unos minutos le dirán cuándo tiene que comparecer ante el juez por un delito que puede costarle una pena de cárcel de hasta seis meses.

Pateando el suelo para luchar contra cinco grados bajo cero, argumenta que con un coche como el suyo lo lógico es apurar el acelerador, y se queja de los límites de velocidad. “Lo que tienen que hacer es arreglar las carreteras”, refunfuña, mientras en algún arrebato de remordimiento asegura que beber “está mal”. Junto a él dos hombres, que también han dado positivo, murmuran: “Si a éste ya le vimos antes de que nos pararan bicheando (haciendo cambios peligrosos de carril)”. Un poco más allá, un dominicano de 22 años jura que sólo ha tomado una copa, pero “con el estómago vacío”. “Todos dicen lo mismo”, comenta un guardia civil. El aparato indica 0,58 miligramos. Cuando se le comenta que está en el límite del delito abre mucho los ojos y se queda mudo. Unos segundos antes, en el furgón policial decía optimista antes de soplar: “Alguna vez le toca a uno [los controles], son más seguridad para todos”. sigue

¿informaciones o especulaciones?

diciembre 18, 2007

Me cansan los malos usos de las fórmulas condicionales. Bastante poca credibilidad tiene ya en el santo oficio como para jugarnos las informaciones a las cartas del “puede ser”. Las expresiones como “al parecer”, “habría”, “podría” o “probablemente” transmiten inseguridad, rumorología, improvisación, falta de certeza, y no hacen ningún bien al periodista que las usa para limpiar su conciencia de tinta chusca. El lector no es bobito y sabe que algo que puede ser también puede no ser.

De las socorridas fórmulas “hermetismo en torno a…” o “escasa información sobre…” mejor ni hablamos.

Un ejemplo del asequible camino que existe entre la posibilidad y la certeza (de Grijelmo).

“Cuba podría acoger al comando que asaltó la Embajada de Japón”

“Castro ofrece asilo al comando que asaltó la Embajada de Japón”

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estilo directo/indirecto

noviembre 29, 2007

Me permito la presuntuosa decisión de recuperar en Barataria la sección “Dignidad periodística”, cultivada en La Revolución Creativa como humilde llamada de atención
-o soberbia protesta- sobre los malos usos del lenguaje en la santísima profesión del teléfono y el Quark.

Empezamos con la mezcla de estilos indirecto y directo. Dice Grijelmo que a través de la prensa deportiva se coló en el lenguaje periodístico un vicio que pretende economizar palabras y, sin apenas conseguirlo, redunda en un mal uso de la sintaxis. Es la mezcla de estilo directo y estilo indirecto en la reproducción de frases pronunciadas por una fuente de la información que escribimos. Comprender la sencilla diferencia entre ambos estilos y, sobre todo, no mezclarlos, son cuestiones decisivas para no defecar sobre el papel.

Ejemplo de estilo directo: El alcalde de Saturno me dijo: “Estoy preocupado”.

Ejemplo de estilo indirecto: El alcalde de Saturno me dijo que estaba preocupado.

Ejemplo de mezcla incorrecta de ambos: El alcalde de Saturno me dijo que “estoy preocupado”.

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