Posts Tagged ‘amor’

el amor y otros monstruos

febrero 14, 2008

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marta Altieri

El adictivo cóctel cerebral del amor

El enamoramiento hace al cerebro segregar sustancias con efectos similares a las drogas

de Rosa M. Tristán (elmundo.es)

[…] Una vez encontrada la persona más atractiva, el sistema nervioso se pone en marcha y se produce una descarga de feniletilamina, un compuesto de la familia de las anfetaminas que desata la pasión. «Ella es la responsable de producir la excitación, la que hace que se produzca la dopamina, que es el neurotransmisor relacionado con el placer y la recompensa», comenta David Huertas, psiquiatra e investigador del Hospital de Guadalajara.

Huertas no duda de que en el futuro se fabricarán sustancias que favorezcan los enamoramientos con unas gotas de oxitocina (la hormona de la confianza y el apego), serotonina (que genera bienestar), dopamina y noradrenalina (que dilata las pupilas y acelera la tensión).

De ese cóctel explosivo es del que surge, según los últimos estudios, el enamoramiento y la adicción a esos arrebatos de los que no se libra ni Sarkozy, aunque su popularidad caiga en picado.

Otra hormona que está en activo es la testosterona. Se ha descubierto que la testosterona genera deseo sexual en las mujeres, en las que actúa como un afrodisíaco que se podría recibir de los besos de la pareja masculina.

Las resonancias magnéticas funcionales y la tomografías de positrones han ayudado mucho a conocer qué zonas del cerebro se encienden por amor. Según el equipo de Helen Fisher, son las áreas afectadas por la dopamina (que se produce en la zona tegmental ventral y se libera en el núcleo accumbens y la corteza frontal) las que se ponen al rojo vivo, así como el septum de las mujeres, una zona donde se sitúan las emociones, y la corteza visual en los hombres, donde se aprecia la belleza.

Los investigadores Samir Zeki y Andreas Bartels comprobaron que, además, se inhibe el córtex frontal, donde reside la racionalidad y el sentido crítico respecto a la pareja. Son las locuras del amor. […]

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Qué coño es el amor. Esas parejas que se besan y se tocan…¡Absenta!

diciembre 5, 2007

I. Ya no es mágico el mundo. Te han dejado. Ya no compartirás la clara luna ni los lentos jardines. Ya no hay una luna que no sea espejo del pasado, cristal de soledad, sol de agonías. Adiós las mutuas manos y las sienes que acercaba el amor. Hoy sólo tienes la fiel memoria y los desiertos días. Nadie pierde (repites vanamente) sino lo que no tiene y no ha tenido nunca, pero no basta ser valiente para aprender el arte del olvido. Un símbolo, una rosa, te desgarra y te puede matar una guitarra.

II Ya no seré feliz. Tal vez no importa. Hay tantas otras cosas en el mundo; un instante cualquiera es más profundo y diverso que el mar. La vida es corta y aunque las horas son tan largas, una oscura maravilla nos acecha, la muerte, ese otro mar, esa otra flecha que nos libra del sol y de la luna y del amor. La dicha que me diste y me quitaste debe ser borrada; lo que era todo tiene que ser nada. Sólo que me queda el goce de estar triste, esa vana costumbre que me inclina al Sur, a cierta puerta, a cierta esquina.

Jorge Luis Borges, 1964

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Trainspotting

noviembre 29, 2007

He recordado cuando vi por primera vez Trainspotting, en el 97, con 16 tiernos años. Apunté en una libretita de ésas que regalan los visitadores médicos una parte del guión que se me quedó grabada. Mark Renton (quién diría entonces que se entregaría al amor en Moulin Rouge) decide que ha llegado el momento de algo así como ligar. Suena la voz en off:

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“El joven Renton tomó nota de la rapidez con que los triunfadores en la esfera sexual, como en las otras, se escindían de los fracasados. La heroína le había arrebatado a Renton su deseo sexual, pero ahora había vuelto con intereses. Y al desvanecerse en el olvido la impotencia de aquellos días, una horrible desesperación hizo mella en su mente sexualmente perturbada. Su líbido postcaballo, alimentada por el alcohol y la anfetamina le provocaba sin piedad para acabar con su desdicha… (una mujer aparece en escena, cambia la música)… Y entonces, Mark Renton se enamoró”.

pd. Por cierto, mi profesora de inglés me dijo entonces que Trainspotting era una nueva afición de los jóvenes ingleses e irlandeses que consistía en ver pasar un tren, esperar al próximo y al siguiente para memorizar sus datos y características, y hacer cálculos sobre la duración de sus trayectos (se admiten teorías).