King pedía un mundo donde la raza no contara

noviembre 6, 2008

Unas hermosas páginas del periódico llevan a preguntarse si el sueño de Luther King fue el de la discriminación positiva

de ARCADI ESPADA.

El periódico publica un emocionante especial (sólo suscriptores, por el momento) sobre la discriminación racial en los Estados Unidos. Como es natural la figura de Martin Luther King está muy subrayada. Guillermo Ortiz había consultado el discurso del pastor y me escribía ayer con gran indignación.

«La expresión “I have a dream” se repite varias veces, pero dejando aparte referencias locales felizmente superadas, creo que la formulación famosa es esta: “I have a dream that my four little children will one day live in a nation where they will not be judged by the color of their skin but by the content of their character.” Es decir, traduciendo:”Tengo un sueño: que mis cuatro pequeños vivirán un día en una nación en la que no se les juzgará por el color de su piel sino por la riqueza de su personalidad”. “Riqueza de su personalidad” es una traducción algo ligera de “content of their character”, que también podría ser algo así como “su forma de ser”, quizás, pero creo que el sentido está muy claro.

El hecho de que todos los medios hagan hincapié en que Obama es negro es precisamente la antítesis de ese sueño: nadie le juzga por su personalidad, carácter, actos, forma de ser… sino porque es negro. Como un mono de feria. No ha cambiado nada. Sólo que el mono se ha escapado y la gente se mira sorprendida: “Mírale, ¿quién lo iba a decir?” Entiendo de alguna manera el rollo de los pasados agravios y tal, pero a mí me educaron para ver a una persona cómo es y no fijarme en si es blanco o negro. Me da absolutamente igual si Obama es blanco o negro, me importan sus méritos. El hecho de que nadie esté prestando la más mínima atención a sus méritos (o deméritos) y sigan empeñados en juzgarle por el color de su piel es desolador.»

La verdad siempre es excesiva y hay algo de exceso en la carta de Ortiz. Algunas reacciones ante la victoria de Obama (aunque la cándida estupidez es siempre más inofensiva en la alegría que en la tristeza) ponen a prueba una de las máximas del pensamiento racional, que es la de creer lo que uno crea con independencia de quien lo crea. A ver si por no coincidir con el Papa de Roma iba a estar yo a favor de la invasión y matanzas de Irak: uno no elige nunca la familia. Pero el argumento de mi corresponsal se asienta sobre un fondo inamovible. King pedía un mundo donde la raza no contara. La respuesta de las últimas décadas a la injusticia con negros, mujeres, homosexuales y minorías diversas ha sido la discriminación positiva. O sea: que la raza contara. Es la discriminación positiva lo que lleva a leer, por ejemplo, de una manera inesperada, y muy contraproducente para la intención de su autor, este voluntarioso párrafo de Peter Singer en El País de hoy:

«En vez de un presidente cuya única cualificación para el cargo era llamarse como su padre, ahora tenemos a otro cuya inteligencia y capacidad de visión han superado el formidable obstáculo de tener un nombre exótico y ser hijo de un musulmán africano.»

Llamarse como su padre.

Buenos días.

http://blogs.elmundo.es/elmundo/blogs/elmundopordentro/index.html

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