El honor, y su precio

agosto 12, 2008

Entre los oxímorons más vistosos de las últimas décadas está el de “violador inocente” que el bienintencionado columnista de un diario gallego adjudica a Rafael Ricardi, y sobre el que me llama la atención Braulio García Jaén. Ricardi ha pasado trece años en prisión, por una violación que no cometió, y el periódico se ha referido en varias ocasiones a su peripecia.

Y no debería abandonarla, y voy a explicar por qué. Hace unos días, en un editorial sobre la condena judicial de Federico Jiménez Losantos, el periódico se preguntaba por el precio del honor. Cómo, en efecto, un tribunal podría objetivar monetariamente un concepto tan subjetivo. Tenía razón el periódico. El honor de José Antonio Zarzalejos, agredido verbalmente por Jiménez Losantos, fue cifrado en cien mil euros. Yo no sé si es poco o es mucho. Pero haría bien el periódico en seguir el rastro del honor de Rafael Ricardi, y su precio.

Buenos días

Arcadi Espada

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