inanimada

marzo 5, 2008

No soportaba enfrentarse a la locura que se había adueñado de ella y que convertía su tronco en un tallo lánguido, como los brazos inanimados y las manos blancas y heladas. Él la abrazaba para recoger sus extremidades, como si reagrupara en el cuerpo a cuerpo las piezas de una marioneta sin hilos, pero ella se derramaba al mínimo descuido. Él intentaba transmitirle su calor jovial, frente con frente, con su respiración o con pensamientos, pero las reglas de la física, como las de la cordura, no existían entre las paredes de la habitación 6.

untitled-1.jpg

 

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: