cierra los ojos y piensa en su sabor

enero 24, 2008

Joder. He tardado más de una hora en recortar, empaquetar y subir al youtube una escena que se me quedó grabada de Ally McBeal, aquella serie que arrasó entre desequilibrados, vitalistas excépticos, hipersensibles y directamente neuróticos.

La máquina de café del bufete de abogados donde trabaja Ally se ha estropeado. Ella y su compañera Georgia, esposa del primer gran amor de la protagonista, están ansiosas por tomarse el primer café de la mañana, sin el que no pueden hacer frente a una jornada de casos importantes. Billy, el hombre en disputa, aparece por la puerta del despacho con unos cafés del Starbucks. Georgia quiere bebérselo rápido (“así es como lo tomo yo, Ally, bebiéndolo”) pero Ally se lo impide (“haz lo que digo, déjalo en la bandeja, te voy a enseñar algo”). Le va a enseñar a disfrutar de ese primer capuccino de la mañana en una escena que desde entonces recuerdan publicistas y vendedores de humo en cualquier charla marketiniana que se precie: “¡El producto ha conectado con las emociones de su consumidor!”, te explican. Qué cosas. 

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2 comentarios to “cierra los ojos y piensa en su sabor”

  1. Paco Says:

    Ala, y yo a comer paellita familiar ahora…

  2. enderwiggin Says:

    no vives tú bien


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