El antipopular presidente popular, Mariano Rajoy, anunció ayer que, si gana las elecciones del 9 de marzo, obligará a los inmigrantes que quieran renovar sus permisos de residencia a firmar un “contrato de integración”. En el documento, los extranjeros deberían comprometerse a “a cumplir las leyes, a respetar las costumbres de los españoles, a aprender la lengua, a pagar sus impuestos, a trabajar activamente para integrarse en la sociedad española y a regresar a su país si durante un tiempo no encuentran empleo en el año siguiente a la renovación”. Rajoy precisó que su “contrato” tendrá “valor jurídico”. (más información)
La propuesta desconcierta por reaccionaria y conservadora. ¿Acaso los inmigrantes que vienen a España no quieren trabajar o no pagan sus impuestos?; ¿es que sólo se dedican a degollar corderos en la cocina?; ¿van a mandar a Marruecos a los españoles que no den un palo al agua?; ¿van a enviar a los inmigrantes una guía sobre costumbres españolas?; ¿tendrán que comer pan y vino en los almuerzos?; ¿deberán hablar preferiblemente de fútbol, o dormir la siesta? Quién sabe.
Las reacciones recopiladas por El País.
Javier Ramírez, de SOS Racismo, ha apuntado que la medida “es anticonstitucional, porque los derechos no pueden estar condicionados a una nacionalidad o una situación administrativa“.
Jamal Rahmouni, de la ONG Atime, recordó al PP que la integración no se puede plantear por decreto o contrato.
Pedro Zerolo, secretario de Movimientos Sociales del PSOE, ironizó sobre la “ocurriencia sin sentido”: “El PP necesita que los inmigrantes firmen un papel en el que digan que van a ser buenos y a cumplir con la ley porque, para la derecha, los inmigrantes son gente de poco fiar“.
“El PP está más preocupado por tranquilizar a su electorado sobre los supuestos problemas de seguridad que crean los inmigrantes que por plantear una verdadera política de integración”, opinó Gaspar Llamazares, coordinador de IU. “El contrato es fruto de los fantasmas que ve en cualquiera que no comulga con su idea de uniformidad”.
Arcadi Espada escribe en su blog acerca de la editoral de El Mundo sobre el tema.

