Dos noticias en este día de agonía electoral.
La Iglesia manda al infierno a los ricos y a los que se droguen. Paradójico, lo de la riqueza digo. De lo otro no hablamos. Realmente no veo mucha diferencia entre comerse una pirula y beber vino en ayunas esnifando incienso.
Lo cuenta El País: “Uno no ofende a Dios sólo al robar, blasfemar, o desear la mujer del prójimo”, dijo Gianfranco Girotti en referencia al texto que, según la Biblia, dictó Yahvé a Moisés, “sino también cuando uno daña el medio ambiente, participa en experimentos científicos dudosos y manipulación genética, acumula excesivas riquezas, consume o trafica con drogas, y ocasiona pobreza, injusticia y desigualdad social”.
Después está Arcadi, que reflexiona en su blog sobre como El Mundo decide ir a por Rajoy con todas sus fuerzas (editorial, fotos y textos). Amén.
“La sentencia de Bossuet en el frontispicio: “La política es un acto de equilibrio entre la gente que quiere entrar y aquellos que no quieren salir”. La foto de portada, puro guiño de tabloide: Rajoy, Acebes y Michavilla, en la puerta de Génova, debajo del corte de un rótulo que pone “de viajes”. No sé si Chema Tejeda acudió allí con la foto redactada. Como Javi Martínez, que atendió con mucho detalle al momento en que los operarios descolgaban el gran cartel electoral de Rajoy, también en la fachada de Génova, y cuya secuencia abre en cinemascope la sección de España.” Arcadi Espada
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P.d. Barroso reacciona al resultado de las urbas afiliándose al Partido Comunista. “Este país necesita ahora del comunismo más que nunca”, defendió. “Ha sido una campaña con mucho llamazarismo, el candidato sólo ha buscando venderse a sí mismo, sin tener en cuenta los valores humanos de las diferentes provincias, y así le ha ido”.
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Y el remate del día para Público, que vendió la piel del oso antes de tiempo… ¿no?
18.30 horas. www.publico.es
Rajoy anuncia que se presentará a la reelección como presidente del PP en un congreso que se celebrará en junio. La incertidumbre que sobrevolaba el Comité Ejecutivo Nacional conservador dos días después de la derrota electoral comienza a despejarse.
















